La Danza Oriental es también conocida en España como Danza del Vientre dado que es un nombre con enganche comercial. En Grecia, se la conoce de forma generalizada como Cifte Telli, aunque en realidad Cifte Telli es forma de música nupcial folklórica. En Egipto, se la conoce como Raks Sharki, donde se la distingue de Raks Baladi o danza del pueblo. El Raks Baladi es una danza muy elemental, prácticamente sin desplazamientos y con movimientos principalmente de cadera. El Raks Sharki incluye movimientos del folklore egipcio, danza clásica y contemporánea, con grandes desplazamientos, vueltas y movimientos de todas las partes del cuerpo, sobre todo, de la cadera. En Turquía, a la danza oriental se la conoce como Gobek Dans o Rakasse (ritmo turco). En Francia como Dance du Ventre y en EE.UU. e internacionalmente como Bellydance. En Alemania como Bauchtanz.

Podría decirse que la Danza Oriental toma diferentes movimientos de las danzas folklóricas de cada país árabe, enriqueciendo éstos con variadas disciplinas de danzas como el ballet, el jazz o contemporáneo, subiéndolo a un escenario para ofrecer un espectáculo. Por tanto, habrá espectáculos puramente de danza oriental y otros en los que también se representen danzas folklóricas puras, como la danza del bastón, danzas beduinas, haggala, etc. Después existen elementos que pueden añadirse a la danza oriental, que se han ido introduciendo a medida que avanzan los años, habiendo unos más tradicionales que otros, como por ejemplo el velo que es ya un elemento tradicional o las Alas de Isis que son de uso común mucho más moderno.

La Danza Oriental de espectáculo ha sido tradicionalmente improvisada por una sola bailarina, pero cada vez más pueden verse espectáculos con coreografías y varias bailarinas. En cambio, las danzas folklóricas, en la mayoría de las veces ha sido en grupo.

Cuando empezamos a practicar este arte, siempre es mucho más fácil bailar memorizando una coreografía, ya que esto facilita el aprendizaje hasta que la bailarina esté lista para la improvisación. No obstante, muchas grandes bailarinas trabajan sobre coreografías difíciles para poder ofrecer números con una gran calidad, que tal vez improvisados no se podrían lograr.

Este tipo de danza se caracteriza por sus movimientos suaves y fluidos, disociando y coordinando a la vez las diferentes partes del cuerpo. Por ejemplo, los brazos pueden ir a un ritmo diferente del que va marcando la cadera. Se enfatiza en los músculos abdominales, con movimientos de pecho y hombros así como con brazos y manos serpenteantes. La atención se centra principalmente en la cadera y en el vientre. Pueden ser movimientos rápidos y/o lentos.

A través de la danza, tratamos de expresar sentimientos y encontrarnos con nuestra propia esencia, su fin no es la provocación sexual, sino que trasmitir la belleza y la espiritualidad femeninas. A nivel interno, conseguiremos despertar y desarrollar nuestra propia creatividad, gracias a que el centro de energía vital se encuentra en nuestro vientre. Por eso, aunque nuestro objetivo de aprender danza oriental, no sea subirnos a un escenario, disfrutaremos personalmente con cada movimiento.

La bailarina puede bailar sin apenas moverse o realizar grandes desplazamientos, todo dependerá del estilo. Asimismo, debe ser una extensión de la música, estando en armonía con ella.

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